¡Criterios y estrategias para diseñar tu cadena de suministro!

Álvaro Bello Urbez

10/06/2020

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Álvaro Bello Urbez

10/06/2020

A lo largo de la última década, todos los procesos industriales han sufrido cambios drásticos a nivel de automatización, producción y por tanto, de toda la logística existente detrás de estos dos procesos, (sin la cual ninguno de estos podría llevarse a cabo).

Pero la industria no ha sufrido únicamente cambios a nivel operacional, si no que ha dado un cambio radical a la hora de definir los criterios y objetivos del proceso de fabricación, desde el momento en el que hablas con un proveedor por primera vez hasta el momento en el que se entrega el producto terminado al cliente.

Ya no es suficiente con que la cadena de suministro sea eficiente a nivel de costes, sino que es más importante todavía conseguir que sea “ágil” a corto y “adaptable” a medio-largo plazo, teniendo como objetivo fundamental la optimización de los procesos de abastecimiento, fabricación y distribución.

Cuando hablamos de agilidad, nos referimos a la capacidad de dar un servicio flexible al cliente de manera eficiente y coordinada, mientras que cuando hablamos de adaptabilidad hacemos referencia a la capacidad de la cadena de amoldarse a los cambios que pueden surgir durante el proceso y de ajuste a los requerimientos del cliente.

 

Se debe contar con tres dimensiones fundamentales, como pueden ser:

1. Dimensión de servicio al cliente

Es fundamental para optimizar la cadena de suministro y para lograr la satisfacción de los clientes. Para ello, se deben conocer los requerimientos de nuestro cliente, considerando cuatro pilares básicos:

Amplitud de gama: capacidad de la cadena para la gestión de una amplia gama de productos, clientes y servicios.

Flexibilidad en volúmenes: capacidad de la cadena para gestionar variaciones de cantidades de productos y flujos.

Capacidad de respuesta: capacidad de la cadena para disponer del producto en el momento, cantidad y lugar que el cliente requiere (se puede medir como combinación del nivel de servicio y de los tiempos de respuesta).

Fiabilidad ante incidencias: capacidad de la cadena para asegurar del suministro ante incidencias.

Cabe considerar que conforme la cadena de suministro es más global y compleja, esta se ve también más expuesta ante incidencias importantes (como puede ser una pandemia) pudiendo llevar a grandes desajustes, entrando en juego el efecto Bullwhip, del que hablamos semanas atrás. Por ello, si no somos capaces de aislar nuestra cadena de suministro de estos incidentes, o al menos, estar preparados para afrontarlos, podremos en riesgo el funcionamiento óptimo de las cadenas, lo que podría llevar a la incapacidad de servir los pedidos del cliente.

 

2. Dimensiones de eficiencia de inversión

Hay que considerar una serie de costes que están siempre presentes en todo proceso, con los cuales deben jugar las empresas,  debiendo decidir qué costes son capaces de afrontar y que riesgos quieren tomar.

Para ello, las empresas deberán llegar a encontrar su propio equilibrio de costes, como por ejemplo, pagar un importe extra por un transporte más eficiente que permita reducir el coste de almacenamiento. Los principales costes a tener en cuenta son:

Costes de fabricación: aquellos que son fácilmente imputables a cada actividad de la cadena de suministro.

Costes de transporte: los resultantes de los flujos de materiales entre los diferentes puntos dentro de la cadena.

Costes de inventarios: todo el dinero empleado en stocks, desde la recepción de materia prima hasta la entrega final.

Inversión en infraestructuras: dinero destinado a recursos y organización básica de la cadena y en costes fijos.

Costes de coordinación: todos los montos e ineficiencias originados por la necesidad de armonizar y supervisar a los diferentes integrantes de la cadena.

 

3. Dimensiones de coordinación

Se puede considerar como la dimensión clave para lograr el objetivo de conseguir cadenas eficientes, sólidas y adaptables.

Se debe buscar la alineación de intereses entre todos los integrantes de la cadena de suministro, para así, teniendo los mismos objetivos, ser capaces de remar todos en la misma dirección. Cabe considerar que conforme el número de integrantes aumenta, la coordinación entre estos se vuelve más complicada, cómo es lógico, pero a su vez gana importancia.

Una coordinación eficiente puede generar grandes ventajas respecto a los competidores como, por ejemplo, un flujo continuo a lo largo de toda la cadena, donde los pedidos se entregan en el momento y lugar necesarios, haciendo que la cadena funcione como un perfecto engranaje. La consecución de este objetivo nos llevaría a cumplir las dos dimensiones anteriormente comentadas, seríamos capaces de darle un servicio óptimo al cliente y de encontrar un equilibrio de costes, sabiendo qué costes asumir para logar un retorno rápido de estos.

Por otro lado, la falta de coordinación entre los participantes puede causar grandes ineficiencias, como un exceso de stocks, aumentos de variabilidad de demanda o simplemente, la falta de organización a la hora de entregar un pedido.

 

Por todo ello y como conclusión, se puede decir que es difícil lograr que la cadena de suministro esté totalmente optimizada, debido a todos los componentes y sus requerimientos, pero si se logra atender a estos tres aspectos clave, lograremos que la cadena de suministro de la empresa sea sólida y pueda afrontar situaciones drásticas como la que vivimos actualmente.

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Imperia SCM

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